La traducción gastronómica

Oct 11, 2013 by

La traducción gastronómica

Como gran aficionada a la cocina que soy, he tenido la ocasión varias veces de encontrar errores de traducción en libros de recetas o páginas web especializadas en el tema (ya sabéis, los gajes del oficio, que no la dejan a una tranquila ni en los momentos de ocio). Aparte de los típicos errores de quien no se dedica a la traducción de manera profesional, he detectado en muchas ocasiones fallos de tipo cultural y terminológico, principalmente. El factor cultural y la terminología son, en mi opinión, los dos aspectos esenciales a tener en cuenta a la hora de enfrentarse a una traducción gastronómica.

Como parte inherente a la cultura que es, la gastronomía cuenta en sus textos con matices que los traductores tenemos que tratar con cuidado. Así, se hace necesario conocer qué herramientas, qué ingredientes e incluso qué técnicas culinarias se usan en la cultura del idioma meta. La cocina y la gastronomía son TAN culturales que considero que un traductor gastronómico SOLO debería dedicarse a la traducción directa. Es más, en casos como el del idioma español, debería traducir solo hacia su variedad lingüística.

Con respecto a la terminología, creo que es evidente que es recomendable utilizar glosarios especializados, como en cualquier otro caso. Sin embargo, las diferencias geográficas hacen que en algunas ocasiones la terminología varíe mucho dentro del mismo idioma e incluso dé lugar a malentendidos. Todos conocemos, por ejemplo, las diferencias terminológicas que existen entre el español de España y el de cualquier país de Sudamérica. Como he dicho, los términos no solo son distintos, como puede ser el caso de la fresa (España) y la frutilla (Argentina) o el helado (España) y la nieve (México), sino que en algunos casos un mismo término puede designar productos distintos:

Calabaza verde (México)

Calabaza verde (México)

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Calabaza verde (España)

Supongo que incluso los menos cocinillas sabréis que lo de la primera foto es para cualquier español un calabacín 🙂

Mexican_casserole_1

El problema de la terminología se hace más complejo cuando tratamos los nombres de platos (platillos, para algunos) completos. El problema está en que, a diferencia de los ingredientes, no existen en todas las partes del mundo las mismas técnicas culinarias ni los mismos tipos de platos. Nos costaría explicar a un extranjero lo que es el salmorejo y seguramente termináramos utilizando términos comunes como sopa o puré para definirlo, aunque teniendo en cuenta lo que algunos ponen en los smoothies hoy en día, bien podríamos describirlo con ese término 🙂 La misma dificultad se encuentra a la hora de traducir casserole, uno de mis intraducibles favoritos, pues no existe equivalente en español ni modo fácil de solucionarlo. Para quien le interese, el nombre de esta especialidad corresponde al recipiente en el que se prepara, como sucede en España con el puchero, la paella o el caldero.

¿Qué haríais vosotros? ¿Mantendríais el término original, lo adaptaríais, lo explicaríais…? ¿Qué solución daríais a noodles o biriani? Personalmente, creo que la opción correcta en estos casos es mantener el original para evitar resultados desastrosos como el de quien alguna vez tradujo dumplings por rellenos. Rellenos de nada, simplemente rellenos.

Algo más complicada puede parecer la traducción de platos que se generalizan en un idioma y se especifican demasiado en otro:

tartas

Pie, cake, tart y crumble, en inglés.
Tarta, tarta, tarta y tarta, en español.

 

Como he dicho, soy partidaria de evitarme problemas en estos casos, porque al fin y al cabo el resultado de la receta te hará olvidar el nombre de lo que estás comiendo. No podré evitar, sin embargo, ofuscarme y tener que morderme la lengua si alguna vez me piden traducir una receta de paella a la que un hereje “experto en comida española” pone chorizo (/chorisou/).

Me encantaría saber qué pensáis de todo esto, así que ¡animaos en los comentarios!

Licenciada en Traducción e Interpretación & Humanidades y Máster en Traducción y Nuevas Tecnologías. En la actualidad, centrada en la corrección profesional y la localización de videojuegos.

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3 Comments

  1. Papi2

    Tienes muchísima razón, aunque hay términos que se me escapan porque no los domino, como “traducción directa”. Es importante que el nombre de un plato o de un ingrediente muy específico (como noodles) se mantenga inalterado en la traducción a cualquier lengua, ya que eso ayuda a darle solidez al vocabulario (¿técnico?) culinario permitiendo que sea más internacional. No es lo mismo buscar en internet “receta con noodles” que “receta con pasta”, que podría ser una traducción hecha a lo bestia. Pasa exactamente igual con los ejemplos que has dado de pie, cake, tart y crumble. Ayudaría muchísimo más a que la comunicación fuese eficaz mantener los nombres ingleses si la receta es típica de allí, al igual que un gazpacho es un gazpacho y no un “vegetable soup” (como dice wikipedia en su versión anglosajona). Sobre todo, con los medios de que disponemos hoy día me parece menos necesario hacer adaptaciones de la terminología. Quien no sepa qué es la crème brûlée puede buscarlo en un momento en internet, ¿no?

  2. Fátima Moreno

    Tienes muchísima razón. Yo soy aficionada a la cocina, y en muchas ocasiones sufro para averiguar incluso los ingredientes de una receta.
    Me gustó mucho el artículo. Saludos desde México.

  3. Fantástico artículo. Es muy curioso lo que puede llegar a ocurrir con la traducción de temas gastronómicos. Al hilo de este artículo: Queso aparcado http://wp.me/p344KJ-5F vía @PrezWords

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