La repostería y su traducción: ¿cupcake?

May 27, 2014 by

La repostería y su traducción: ¿cupcake?

¿Cómo traduzco al español cupcake? ¿Y muffin? ¿Debería optar por pastelito o magdalena o puedo mantener el término original como siempre se ha hecho con los brownies? Con bastante frecuencia he sido testigo de diversos debates en foros de traducción en torno a la traducción de ciertos términos culinarios. Ya hablé en otra ocasión de la traducción gastronómica en general, pero tanto esos debates como algunas traducciones ya publicadas en las que se incluyen esos términos me llevaron a plantearme escribir esta entrada.

Se me ocurrió la idea de hacer una encuesta para conocer la realidad del término cupcake: preguntar entre varios grupos de edad si lo conocían y sabían a qué hace alusión. Después pensé que podía ampliar un poco la encuesta y finalmente me decanté por cinco términos. Todos ellos pertenecen a un campo especializado como es el de la gastronomía y, más concretamente, la repostería, muy de moda en la actualidad.

Estos son los cinco términos que escogí (acompañados de fotos para aquellos que no sepáis muy bien de qué estoy hablando):

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CupcakeBrownieMuffinBagelCakepop

Y os presento a continuación los resultados de la encuesta (haz clic en la imagen para verla más grande):

resultados

La muestra no es muy amplia (10 encuestados de cada grupo), pero creo que aun así la encuesta es significativa. Como veis, en casi todos los casos se repite la misma secuencia: la respuesta afirmativa se da más entre los más jóvenes y desciende de forma gradual. El caso de bagel es especial. Los únicos que respondieron que sí sabían lo que es un bagel correspondían al tercer grupo de edad.

La principal conclusión que sacamos de la encuesta es que los términos en inglés son más familiares para los jóvenes que para los adultos. Esto tiene sentido. Pero además, yo deduzco que esa norma se debe también a que son esos jóvenes quienes conocen la realidad conceptual a la que se refiere el nombre. Es decir, no han respondido afirmativamente a la pregunta de si conocen estos términos porque hablen inglés mejor que los adultos, sino porque están familiarizados con esa realidad conceptual que muchos adultos no identificarían siquiera mostrándoles una foto.

Esto me lleva a mi primer argumento a favor de mantener el término original a la hora de plantearse si traducir estos términos al español y cómo hacerlo. Creo que es importante tener en cuenta a qué público nos dirigimos cuando hablamos de cupcakes o muffins. Seguramente, quienes se sientan atraídos por el programa televisivo Guerra de cupcakes, por una receta en la que se explica cómo prepararlos o por comprarlos en una pastelería ya conocen el producto. Y si lo conocen, es más que probable que cupcake les diga mucho más que pastelito.

En segundo lugar, estos no son casos novedosos o únicos. Debido a la globalización, llevamos mucho tiempo adoptando términos en otros idiomas por su dificultad de traducción. Principalmente, esa dificultad se debe a que el objeto referencial sencillamente no existe en la cultura de destino y es imposible asignarle un equivalente.

Podemos tomar como ejemplo el caso de los kebabs o incluso el de los donuts. Pensemos en el primer caso: ¿creéis que cuando abrieron los primeros restaurantes que ofrecían esta comida alguien conocía el término kebab? ¿A cuánta gente conocéis que no entienda hoy en día a qué nos referimos cuando utilizamos ese término? El segundo es más drástico; yo, en particular, conozco a poca gente que utilice berlina o rosquilla en lugar de donut. Partimos de un significante en inglés (doughnut) que una empresa española dispuesta a comercializar el producto decide adaptar al español basándose en la fonética y donut termina convirtiéndose en una palabra más de nuestro vocabulario cotidiano. ¿No pensáis que esto podría terminar sucediendo con los cinco productos de los que hemos hablado? Bajo mi punto de vista, el tratar de buscar un equivalente a un producto desconocido en una cultura determinada no tiene sentido.

La próxima vez que os salga un término de repostería en una traducción, recordad que es interesante que la idea llegue plenamente al receptor, pero que un kebab no es lo mismo que un bocadillo ni un muffin lo mismo que una magdalena. ¿Terminaremos utilizando todos los neologismos de arriba? El tiempo lo dirá. De momento, espero en los comentarios un debate tan activo como el que he visto en otros foros. 🙂

Licenciada en Traducción e Interpretación & Humanidades y Máster en Traducción y Nuevas Tecnologías. En la actualidad, centrada en la corrección profesional y la localización de videojuegos.

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5 Comments

  1. Santiago Benavides

    Es curioso cuando debemos obligados a adoptar anglisismos por no saber su equivalente en español, me resulta extraño saber que aunque los terminos a los que te refieres tienen un equivalente propicio en nuestra lengua, los omitimos por simple gusto. Y por lo visto esto no solo sucede con alimentos sino con muchas cosas mas como prendas de vestir y terminos de redes sociales.

    • Marina Temprano

      Hola, Santiago. Yo creo que en el caso de los términos que he tratado no contamos con un equivalente bueno en nuestra lengua, por eso he hecho este análisis. Un saludo.

    • Marina, en primer lugar muy buen artículo, muy interesante.
      Por otro lado, respecto al comentario de Santiago estoy de acuerdo. En la mayoría de los casos, en español existe una traducción adecuada para el término en inglés. Pero existe una tendencia a ser “cool” y “fashion” de la muerte (ironía).
      No queda igual de “chic” decir: Hemos quedado después del lunch en la meeting room para un brainstorming con el Project Manager. Que decir: Después del almuerzo hemos quedado en la sala de reuniones para una lluvia de ideas con el Jefe de Proyectos.
      Pues eso…
      Saludos

      • Marina Temprano

        Hola, Blanca. Por supuesto, estoy de acuerdo contigo en eso, pero yo hablaba de traducción especializada. En este caso y, sobre todo, por la fuerza que tiene en estos conceptos el factor cultural, no hay traducción establecida para muchos de los términos que he tratado. Quizá la termine habiendo en algún momento y entonces será muy “cool” hablar de muffins, pero la tendencia actual sugiere que estos extranjerismos han llegado a nuestro idioma para quedarse tal y como están 🙂 ¡Gracias por tu opinión!

  2. Hola, Marina. ¡Buenísima tu nota! Hace unos meses tuve que investigar sobre magdalenas, cupcakes y muffins para no mandarme macanas al traducir cupcake, y concuerdo con que no tienen equivalente, es que simplemente no son la misma cosa. Te dejo otra nota de una repostera donde explica las diferencias y similitudes entre sí: http://www.pequerecetas.com/recetas-para-fiestas-infantiles/diferencia-magdalena-muffin-cupcake/

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