Un traductor, ¿nace o se hace? ¿La traducción es un arte o una técnica adquirida?

Nov 18, 2013 by

Un traductor, ¿nace o se hace? ¿La traducción es un arte o una técnica adquirida?

Traducir procede del verbo latino transfero y significa transcribir, transformar. Numerosos teóricos han definido los modelos de competencia traductora, como por ejemplo D. Kelly, Nord, Campbell, Wills, Pym, Roberts o Delisle entre otros muchos. Esta competencia hace referencia al conjunto de capacidades, destrezas, conocimientos y actitudes que deben definir a un traductor profesional y que tienen que estar presentes en su actividad; esto es lo que diferencia a un traductor profesional de un amateur o native speaker (conocido también como casos de intrusismo laboral).

En incontables ocasiones hemos oído decir «¿para qué estudias traducción si cualquier persona sabe inglés y con un diccionario también puede traducir?» (El colmo es que con diccionario se refieren a Google translate). Entonces llega al momento en el que miramos a esa persona con nuestra poker face y muy probablemente, le damos la razón como a los locos. Pero esto ha podido hacer que muchos (yo, la primera), se replanteen esta carrera.

Para Kelly, la competencia traductora se basa en la formación universitaria. La macrocompetencia, es decir, la traducción, cuenta con estas subcompetencias: comunicativa y textual (al menos en dos lenguas y culturas), cultural, temática y documental; Nord destaca el análisis, la búsqueda y la competencia lingüístico-cultural entre otras cualidades; Delisle identifica cuatro competencias esenciales: lingüística, enciclopédica, de comprensión y de reexpresión; ; Gile integra el «conocimiento del mundo»…*

Seguramente hay traductores que se inclinan más por una postura que por otra. Citando a García Yebra: «La regla de oro para toda traducción es decir todo lo que dice el original, no decir nada que el original no diga, y decirlo todo con la corrección y naturalidad que permita la lengua a la que se traduce». Con lo que he dicho antes, no creo que se nazca siendo traductor, aunque tampoco creo que la traducción sea algo que simplemente se adquiera con la formación sino que hay que, además, hay que unirlo a la práctica.

Aquí os dejo mi top ten sobre las cualidades y destrezas que debe tener un traductor:

1. Una competencia alta en su lengua materna y en la lengua meta (en todos los aspectos).

2. Conocimiento cultural elevado (es imprescindible haber vivido en un país de tu lengua extranjera para conocer muchos aspectos culturales que no se aprenden en los libros y que no es lo mismo que te lo cuenten a vivirlo en primera persona).

3. La capacidad de trabajar bajo presión. Un traductor sabe que tiene que cumplir con la fecha de entrega. Se le otorga un premio especial a quien sabe organizar su tiempo y no ser un procrastinador como nos decía nuestra compañera Carmen Velasco (aunque todos tenemos nuestros días).

4. Conocimiento de la actualidad (¿Cuántas veces nos abran repetido esto en clase de interpretación? Muchísimas).

5. Actualizarse. Un traductor debe estar al día (no solo en sus facturas, jaja) sino también en todos los recursos y novedades que se van publicando. Debe conocer los recursos de documentación tanto en formato papel como informáticos para saber a qué recurrir y cómo aplicarlos.

6. Iniciativa propia y actitud para tomar decisiones (siempre nos vamos a encontrar con el dilema de la opción y la elección).

7. Concentración a la hora de comprender y reproducir un texto.

8. Ser exigentes. Revisar las veces que crea conveniente el texto para no conformarse con la primera elección.

9. Amoldarse al encargo, ya sea en cuestión de formato, de tipo textual, de registro…10. Amor por su trabajo. Esto suena muy flower power, pero si no tienes estas cualidades, por mucho que  reciba la mejor formación, no será capaz de entregar una buena traducción.


Para los que se decantan más por el traductor innato habría que reflexionar: ¿para qué, entonces, una formación específica? Si por el contrario, el traductor se hace, podríamos preguntarnos por qué, si todos los traductores tenemos la misma formación académica, experiencia profesional, conocimientos lingüístico-culturales y capacidades, no todos traducimos igual y con la misma calidad. ¿Qué pensáis vosotros?

*Dorothy A. Kelly, Un modelo de competencia traductora: bases para el diseño curricular. Facultad de Traducción e Interpretación. Universidad de Granada. Puentes nº 1, enero 2002.

 

Licenciada en Traducción e Interpretación de inglés y francés y en Humanidades con el itinerario de ELE. Me interesa la enseñanza de español, la traducción audiovisual, la historia del arte y la literatura. Amor por los animales y lo verde.

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