La traducción del cine ibérico: exportando la España ‘cañí’

Oct 31, 2013 by

La traducción del cine ibérico: exportando la España ‘cañí’

Oír hablar de que «el cine español está de capa caída» nos suena a todos recurrente. También normal que seamos muchos los que acabamos empalagados de que esta consigna se haya trivializado y ya sea otro argumento «pan de cada día» para la muchedumbre. Pero lo terrible de esta aseveración es que no está falta de razón; muchos de los últimos filmes que hemos (o más bien se han) producido son de la más dudosa calidad. Si Fernán Gómez, García Berlanga o Buñuel, por poner algunos ejemplos, levantaran cabeza, se darían de bruces con esta degradación de nuestra capacidad cinematográfica y, muy probablemente, volverían decepcionados a donde están ahora mismo.

Aunque bueno, ni este blog es para hablar solo de cine ni tampoco voy a entrar en temas escabrosos como la financiación de productos culturales de nuestro país. Zapatero a mis zapatos.

Cuando nos hablan del celuloide español que cruza el charco y termina traducido, hay varios nombres que todos tenemos interiorizados como parangón de nuestra forma de hacer cine, de lo que verdaderamente ha sido capaz de dejar impronta en el gusto yanqui y de nuestros paisanos que les dejan también sus impuestos a las barras y estrellas. Y no, ya he dicho que no quiero entrar en nada de esto. Pero no debemos olvidar que Todo sobre mi madre, Mar adentro o incluso la infame Volver a empezar de Garci han ganado una estatuilla en los Óscar. A fin de cuentas, ellas son la prueba nacional, a 48 fotogramas por segundo, de la repercusión que puede llegar tener nuestra traducción audiovisual.

En EE.UU. o Inglaterra, entre otros muchos países, es relativamente común que algunas películas extranjeras se estrenen subtituladas. Esto, sin embargo, no podemos considerarlo como estándar, ya que muchas más producciones se doblan ─amén de las películas de animación─ e incluso terminan confinadas en nuestra tierra por no satisfacer impecablemente el modelo de cine que se busca en el extranjero. Vale, hasta aquí vamos bien. Ahora atentos al vídeo:

 

Os debo una explicación y os la voy a dar. Y no es precisamente que Amanece que no es poco no me guste. De hecho, me encanta. Es más bien que me sorprende que una cinta así haya terminado subtitulada; hay unos límites en cuanto a lo traducible. Os hablé con anterioridad de esta problemática en una entrada sobre la traducción del humor: no es fácil extrapolar elementos con función humorística entre dos países. Pero el humor del absurdo presente en la obra de José Luis Cuerda parece todavía tener algún sentido traducido si lo comparamos con lo que viene ahora. Agárrense los machos que el viaje va a ser movidito.

 

La película (y su traducción) de la que quiero hablaros es El mundo es nuestro; una obra andaluza dirigida, escrita y protagonizada por el sevillano Alfonso Sánchez, que se estrena como director en la gran pantalla con ella como estandarte. Podríamos definir esta cinta como una reinvención ─Cruzcampo mediante─ del cine policíaco más puro de los setenta, con Síndrome de Estocolmo incluido. Una adaptación pintoresca y libre de A Dog Day Afternoon, plagada de protagonistas clichés, con un humor algo trillado y sin el maestro Al Pacino. Y lo curioso de su versión subtitulada en inglés es que cuenta con que el acto humorístico está empapado hasta tal punto de la idiosincrasia sevillana que resulta previsible que algunos chistes se escapen a los que viven más allá de la Sierra Norte (perdonadme el localismo) y, a sabiendas, su adaptación es más que digna.

La cosa sucedió así. Tras recibir todo tipo de alabanzas en nuestro país de mano de la crítica y del público, la cinta cruza a Ajaccio (Francia), vuela a Mánchester y a Praga y termina en el Latino Film Festival de Chicago. No terminó por ganar ningún galardón, pero consiguió que muchos extranjeros se echasen unas risas gracias a la traducción de Diane Bardinet. A continuación os dejo unas cuantas capturas de subtítulos concretos que me parecen especialmente interesantes.

 

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Para empezar, durante los primeros minutos del metraje podemos ver que los nombres de los dos protagonistas, el Culebra y el Cabeza, se han traducido como Sneaky y Bull’s Head respectivamente. Las dos adaptaciones son interesantes, ya que dan pie a que el espectador evidencie el sentido propio de dichos apodos y que, de igual manera, pueda enlazarlo con los atributos de cada personaje. Es cierto que se pierde parte de la idea que subyace a estos, además de la ironía y la fácil asociación por parte del público español de dichos seudónimos con la categoría social y educativa de los personajes, pero es más que suficiente. Me es difícil pensar que la cultura origen se pueda aproximar más al receptor sin hacer una nota a pie de página.

 

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Asimismo, esta segunda traducción es atrevida pero acertada. En el guion se hace referencia directa al «serranito» y a la «salsa mojo picón». Para los que desconozcan el primero, es una receta tradicional de Andalucía que consiste en un mollete abierto con jamón, un filete de lomo de cerdo o pollo, un par de lonchas de jamón serrano y pimiento verde frito. Es probablemente el ejemplo de comida rápida más famoso de la región y se suele servir acompañado de patatas y salsas variadas en función de la disponibilidad del ambigú. Para esta ocasión, la traductora opta por hacer una adaptación cultural: Sevillian Ham Sandwiches y, para el mojo picón, Spicy Sauce. Teniendo en cuenta que la broma dura dos segundos y que prácticamente el grueso del contenido semántico está presente en el subtítulo, nos encontramos ante un buen ejemplo de subtitulación, aunque se haya difuminado el componente de humor que se forma ante el surrealismo de la situación.

 

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Como último ejemplo, esta traducción de una alusión a un evento local real me resultó tremendamente ingeniosa. La broma hace referencia a los impagos del Ayuntamiento de Sevilla a los trabajadores encargados de colocar ornamentos navideños en la ciudad durante el año 2012. Dicha situación llevó a estos trabajadores a entrar en huelga y a amenazar con negarse a desmontar la iluminación callejera, lo que habría terminado dificultando el paso de las procesiones de Semana Santa. El fragmento de diálogo en español lo exclama un trabajador apuntando a una reconocida hermandad sevillana: «¡El Cachorro no pasa por aquí!». En esta ocasión, la traducción deja fuera ese componente local y pintoresco para generalizarlo, dejando plena la carga semántica pero con un ligero matizado (No holy processions will come through!). En cualquier caso, estamos ante una adaptación correcta, asimilable por el público y seguramente preferible a cualquier traducción directa de esta referencia.

Sin embargo, pese a que las traducciones de subtítulos particulares son buenas, el conjunto da la impresión de dejar fuera una parte importante del contenido original. Es posible que cintas como El mundo es nuestro no fuesen concebidas para salir al extranjero. O igual sí. Lo único que podemos extraer de aquí es que no siempre parece posible hacer llegar el cien por cien de una obra, con todas sus pinceladas, al espectador. Por lo menos, a mí todo esto me hace replantearme muchas cosas respecto a películas que he visto y no he podido disfrutar en versión original. ¿Hasta qué punto habrán modificado su contenido los traductores audiovisuales para facilitarme comprender su esencia? ¿Podríamos entonces exteriorizar libremente que la traducción audiovisual puede llegar, en ocasiones, a ser una pequeña reinterpretación del original? A la espera estoy de vuestras respuestas. ¡Salud y hasta la próxima!

Traductor de inglés y alemán a español. Estoy especializado en el ámbito audiovisual y, actualmente, curso el Máster Europeo en Traducción Audiovisual en la Universitat Autònoma de Barcelona.

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3 Comments

  1. Jesús

    ¡Hola!

    Me ha parecido muy interesante la entrada. Si ya el tema del humor suele ser un tema bastante complicado a la hora de adaptar una entrada, ya sea doblándola o subtitulándola… ¡pues imagínate si además está llena de localismos!

    Yo la verdad es que por las capturas de pantalla también diría que el trabajo que se ha hecho con El mundo es nuestro ha sido bastante satisfactorio. Sabía que la película había llegado a EEUU en un festival pero no había llegado a saber cómo se había adaptado, y parece que se ha hecho bien.

    A veces sí que es verdad que hay productos que pensamos que son muy locales y luego tienen éxito fuera de dichos lugares. No soy de Sevilla y no conozco tanto la ciudad, pero me gustó mucho El mundo es nuestro, y conozco a gente de Barcelona a la que también le gustó. Por lo que escuché, en EEUU tuvo buena acogida, y las películas de Almodóvar son todo lo famosas que puede ser una película en lengua extranjera allí. Curiosamente, la que es seguramente su película más famosa allí es Volver, que es la que yo diría que es más española salvando las de su primera época. Yo diría que se debe a que tanto El mundo es nuestro como el cine de Almodóvar tocan muchos otros temas que son más universales. En todo caso, el problema que puede haber es que luego haya una distorsión de lo que se entiende por España fuera de nuestras fronteras, aunque supongo que a la inversa también ocurre.

    A lo que voy, en muchos casos es inevitable que se pierdan aspectos en la adaptación, pero no podemos hacer nada si el autor original le ha conferido ese carácter tan local, solo queda escoger lo más importante y traducir el sentido. El localismo por lo menos ya desde la imagen se puede percibir, incluso por las voces si se subtitula. Por eso me parecen acertadas las decisiones que se han tomado al subtitular la película, aunque se sacrifique el carácter local (que en otras ocasiones sí podrá transmitirse mejor). En subtitulado en especial hay que tener mucho cuidado de no incluir nada que al espectador le pueda causar problemas, porque solo hará que se quede pendiente de lo que significa ese término y se perderá el siguiente subtítulo y puede que hasta el siguiente a ese, y eso es algo grave, más aún en una película con un ritmo tan frenético como esta.

    Termino por donde empiezas, aunque no esté tan al hilo del blog, a mí la verdad es que sí me preocupa mucho todos los tópicos que oigo casi a diario del cine español, yo soy de los que saltan siempre que lo oye. Tenemos nuestros bodrios como en todas partes, pero creo que este mantra que se ha creado le hace mucho daño al sector, la verdad.

    Nada más. repito, me ha parecido muy interesante leer sobre la adaptación de películas españolas en general y de El mundo es nuestro en particular 🙂

  2. Papi2

    Estimado José Fernando,

    Enhorabuena por su interesante artículo. A menudo uno se pregunta qué imagen de España proyecta el cine español al espectador de otros países, y es evidente que una parte importante de la misma va en la adaptación, o incluso transformación, que sufren los diálogos. Nuestro cine suele estar bien repleto de chascarrillos, humor surrealista o chistes idiomáticos que juegan, por ejemplo, con los dobles sentidos de una expresión popular o de los refranes, por lo que es importantísimo que el sentido de estos llegue de la forma más limpia a espectadores foráneos. En el caso del cine, con tantos matices ya que entran en juego otros factores más allá de las líneas de diálogo, se me antoja más que justificada esta adaptación.

    Que el sentido llegue limpio no depende de la literalidad, pero tampoco debe suponer una gran barrera infranqueable y en esto el buen hacer de un traductor ingenioso es muy importante. Por ejemplo, en muchas series animadas de humor se traducen las bromas adaptándolas a nuestra cultura, cosa que a veces choca, pero que tiene su razón de ser; el chiste no debe ser tenido como un ídolo intocable, sino que se debe estudiar la mejor manera de que su sentido y su equívoco sea comprendido por personas que no tienen el trasfondo cultural necesario. El problema, según para qué persona, es dónde está el límite entre la adaptación a un público no objetivo o la reinvención de la obra.

    Los tres ejemplos que ha propuesto del trabajo de subtitulación de El mundo es nuestro me parecen perfectos al conseguir tener un sentido, aunque sea minimizado o menos potente que en la versión original, y al no deformar o llegar a hacer tambalear el resto. De nuevo me remito al doblaje de las series animadas: choca porque transforma los referentes culturales de determinada broma o situación utilizando los del idioma al que se dobla, pero sin embargo estos están inmersos en un contexto más amplio que sigue estando dominado, irremediablemente, por los referentes culturales del idioma original.

    Esta es la reflexión de un absoluto inexperto en la materia pero que ha sacado provecho del artículo.

  3. Hola José Fernando,
    Soy estudiante de Traducción por la UGR y justamente estoy haciendo mi Trabajo de Fin de Grado, junto con otros compañeros, sobre la traducción/ subtitulado de “El mundo es nuestro”, así que me ha hecho ilusión encontrarme con este post. Me preguntaba cómo te informaste de que la traductora ha sido Diane Bardinet, ya que según los créditos de la película, la traducción y el subtitulado van a cargo de María Álvarez y nos gustaría contactar con ella para el trabajo. En fin, supongo que esto no es sino otra gran muestra de cómo nuestro papel pasa desapercibido…

    Un saludo,

    Blanca B.

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