¡Qué coñazo! Y cómo el sexismo se impregna en el lenguaje

Oct 6, 2013 by

¡Qué coñazo! Y cómo el sexismo se impregna en el lenguaje

¡Qué aburrido! ¡Qué hartura! ¡Qué coñazo!… Y yo me pregunto ¿POR QUÉ? ¿Por qué cuando algo es aburrido, cansino o pesado es un coñazo? ¿Por qué se usa el nombre coloquialmente asignado a la parte externa del aparato reproductor femenino como sinónimo de esas palabras? La propia RAE recoge esta acepción:

Coñazo: “Persona o cosa latosa, insoportable.”

Pero esperad, que esto no acaba aquí; frente a una idea que puede ser un coñazo, podemos tener una idea que sea la polla[1]. Si esa idea es la polla, es genial, fantástica, divertida, estupenda, sobresaliente… ¡Qué graciosa coincidencia, ¿verdad?! Y mejor no me detengo a hablar de los usos de la palabra “cojones” porque manda huevos todos los que tiene. Eso sí, os recomiendo que busquéis en google “usos palabra cojones”, os echaréis unas risas.

Ahora viene el eterno debate: ¿qué es sexista, la lengua o el uso que hacen los hablantes de la misma? El hecho es que inevitablemente, en una lengua se refleja la sociedad que la utiliza y por eso me parece tan fascinante el lenguaje coloquial, porque está libre de expresiones “políticamente correctas”, sin maquillaje, donde se ven los entresijos de una sociedad, donde no nos ocultamos tras formalismos. Por eso aquí no me detengo a hablar de “ciudadanos y ciudadanas”, “enfermeras o enfermeros”, “jirafos y jirafas”… 

Lo que no me parece justo es que “perro y perra” o “zorro y zorra” tengan significados distintos. No estoy de acuerdo con que se le diga a un niño como insulto “eres una nenaza” o “los hombres no lloran”. ¿Que los hombre no lloran? ¿Qué pasa, que tienen el lacrimal defectuoso de fábrica? Se ve que cuando los niños nacen, el médico, en vez de pegarle un cachete en el culete, se pone a jugar al fútbol con ellos.Captura de pantalla 2013-10-03 a la(s) 20.00.45

Me gustaría un mundo donde las personas fueran seres humanos y no se valoraran los sexos de forma diferente… Aunque también me gustaría un mundo con unicornios. Lamentablemente, no sé lo suficiente de biología para hacer que a los caballos blancos les salga un cuerno, pero sí puedo evitar el uso sexista del lenguaje. 

Como siempre, nos encantaría saber qué opináis y cualquier nueva información es bienvenida. Si sabéis de casos similares en otros idiomas o en español y queréis compartirlos sería genial.


[1] Por lo menos aquí, en Andalucía y parte de España.

Mª Carmen Velasco

Mª Carmen Velasco
Licenciada en Traducción e Interpretación & Humanidades con itinerario ELE. Inglés y francés. Interesada en la literatura y la enseñanza del español. De pequeña leía mucho a Mafalda, y así he acabado.

Related Posts

Share This

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: